Aterrizáis en el norte de Noruega y recogéis el coche de alquiler. Desde el primer kilómetro, el paisaje marca el tono del viaje: montañas afiladas, fiordos profundos y carreteras que parecen llevar a otro mundo. Primera noche en ruta, atentos al cielo por si las auroras deciden dar la bienvenida.
El roadtrip continúa hacia el corazón del archipiélago. Puentes, túneles y miradores conectan islas que parecen sacadas de una postal. Reine, Hamnøy o Sakrisøy muestran la esencia de Lofoten: casas rojas, mar en calma y montañas verticales reflejadas en el agua.
Playas de arena blanca y aguas turquesa contrastan con el clima polar. Caminatas suaves, miradores y carreteras escénicas hacen de este día uno de los más fotogénicos. Al caer la noche, comienza una nueva espera silenciosa bajo el cielo ártico.
Hoy el viaje se ralentiza. Pequeños desvíos llevan a calas escondidas, pueblos casi vacíos y paisajes donde la naturaleza domina por completo. Es el tipo de día en el que el roadtrip se siente más auténtico y la aurora puede sorprender sin aviso.
El recorrido conecta enclaves con historia pesquera y tradición noruega. Secaderos de bacalao, puertos tranquilos y carreteras costeras acompañan la jornada. Al anochecer, una nueva oportunidad para cazar auroras en localizaciones abiertas y sin contaminación lumínica.
El viaje comienza a cerrarse, pero el paisaje no pierde intensidad. Fiordos, montañas nevadas y cielos cambiantes despiden la ruta. Última noche con margen para auroras, disfrutando del silencio y la sensación de haber recorrido uno de los rincones más especiales del planeta.
Último trayecto por carretera hasta el aeropuerto de Narvik. Devolución del coche y fin del roadtrip. Lofoten queda atrás, pero las imágenes de sus paisajes y, con suerte, la danza de las auroras, acompañarán mucho después del viaje.