La aventura comienza cuando el mundo se apaga bajo tus pies. Mientras el avión avanza hacia el Atlántico Norte, sabes que no es un viaje cualquiera: vas en busca de hielo, fuego y cielos vivos. Dormirás poco, pero soñarás con luces verdes danzando sobre volcanes. Islandia te espera despierta, salvaje e indomable.
Llegada de madrugada a Keflavík. Recogida del coche y primeras horas de caza de auroras en zonas oscuras cercanas a la península de Reykjanes, antes de que el amanecer pinte el cielo de azul ártico.
Con la luz del día comienza la ruta hacia el Círculo Dorado:
Geysir y Strokkur: la tierra respira y escupe agua hirviendo al cielo.
Gullfoss: una cascada brutal, rugiendo entre cañones helados.
Por la tarde, carretera hacia el sur:
Seljalandsfoss (posibilidad de rodearla)
Skógafoss, poderosa y fotogénica
Llegada al anochecer a los alrededores de Vík. Si el cielo está despejado, sal a buscar auroras cerca de la costa o en carreteras secundarias sin contaminación lumínica. El cansancio se mezcla con la emoción.
Hoy atraviesas uno de los tramos más espectaculares de Islandia. Paradas recomendadas:
Reynisfjara: playa de arena negra, columnas de basalto y el rugido del océano.
Dyrhólaey (si el acceso lo permite): vistas salvajes de la costa.
Campos de lava de Eldhraun: un paisaje casi lunar.
Más adelante, el hielo toma el control:
Skaftafell: caminata hacia Svartifoss, la cascada negra custodiada por columnas de basalto.
Lenguas glaciares como Svínafellsjökull.
Llegada a Jökulsárlón, la laguna glaciar:
Icebergs flotando en silencio.
Diamond Beach, donde el hielo brilla sobre arena volcánica.
Por la noche, aléjate de cualquier luz artificial: este es uno de los mejores lugares del país para ver auroras reflejadas en el hielo.
El regreso no es volver atrás, es ver con otros ojos. La luz cambia y transforma el paisaje.
Nueva visita a Diamond Beach con otra marea.
Paradas en glaciares que quedaron pendientes.
Posibilidad de cuevas de hielo (si es temporada y con tour).
Tarde tranquila de regreso hacia Vík, disfrutando de miradores y carreteras infinitas.
Por la noche, última oportunidad de cazar auroras en el sur profundo, con el océano como telón de fondo.
Ruta hacia el oeste, deteniéndote donde Islandia aún te deba una historia:
Cascadas revisitadas con otra luz.
Acantilados, ríos glaciares y playas solitarias.
Paradas espontáneas: Islandia se disfruta sin prisas.
Llegada a Reikiavik al atardecer:
Paseo por el puerto.
Hallgrímskirkja vigilando la ciudad.
Última noche islandesa… y última oportunidad de auroras si la actividad solar acompaña (mejor alejándose un poco de la ciudad).
Devolución del coche, mochilas cargadas de barro, hielo y recuerdos imposibles de explicar. Islandia no se despide: se queda contigo. En el avión, mientras el suelo blanco desaparece bajo las nubes, ya sabes que algún día volverás.
Viaje en grupo reducido, confirmado a partir de 8 personas (máximo 13 viajeros).
Experiencia activa y flexible, adaptada al clima y a las condiciones del momento.
Caza de auroras boreales: puede implicar cambios de planes o salidas nocturnas inesperadas.
Se requiere actitud proactiva, buena preparación y ropa adecuada para el invierno islandés.
El clima es parte del viaje; Islandia se acompaña, no se controla.
Coordinación previa mediante grupo de viaje para resolver dudas y preparar la salida.
Ruta en coche: el coordinador conducirá uno; si el grupo es grande, otro participante conducirá el segundo vehículo.
Vehículos con seguros completos y conducción siempre adaptada a la meteorología.
Viaje pensado para quienes disfrutan de la aventura real y la persecución de auroras.
Vuelos no incluidos en el precio base para ofrecer mayor flexibilidad de horarios y aeropuerto de salida.
Fechas del viaje cerradas: del 17 al 22 de febrero.
Aeropuerto de llegada y salida: Keflavík (Islandia).
Aerolínea de referencia: Icelandair, por frecuencia y fiabilidad en esas fechas.
Planificación realizada tomando como base salidas desde Alicante, aunque se puede volar desde cualquier aeropuerto.
Cada viajero puede gestionar sus vuelos por cuenta propia o solicitar ayuda a la organización.
Posibilidad de gestionar los vuelos desde la organización e integrarlos en el paquete terrestre.
Objetivo: que todo el grupo llegue coordinado y listo para iniciar el viaje juntos, independientemente del origen.